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BANCOS SOLIDARIOS

“Bancos Solidarios” surge al constatar la realidad de que muchas de las mujeres vendedoras, para poder adquirir la mercancía que venden por las calles se ven obligadas a acudir a usureros, para conseguir pequeños préstamos a intereses elevados (del 20 al 25% mensual).Bancos-Solidarios

Como las ganancias netas que obtienen de sus ventas diarias no superan, en muchos casos, los 5 dólares americanos, se ven obligadas a pedir un nuevo préstamo a amigos, familiares e incluso a otros usureros para así, poder hacer frente al pago del primero. Resuelven así el problema inmediato pero queda pendiente de cancelar este segundo préstamo. Se meten, sin remedio, en una espiral interminable de préstamos e intereses innecesarios. Frente a esta situación de abuso y de presión económica, la Asociación CINDE decide transformar esta espiral económica en un círculo de mujeres cuyo motor de arranque sea la solidaridad y cooperación entre ellas para posibilitar un nuevo sistema de ahorro y préstamo; así nace el Programa “Bancos Solidarios”.

Desde 1998, CINDE trabaja con tres grupos de mujeres (uno en cada Centro Infantil), madres de los niños atendidos en las guarderías.

Cada grupo recibe además de una formación inicial sobre el funcionamiento del Banco Solidario, una reflexión sobre la importancia del ahorro y la situación laboral que vive cada una.

Inicialmente CINDE hace el préstamo a cada mujer a un interés del 3% mensual, quedando la mitad de éste como fondo de ahorro del grupo.

Todas las mujeres cancelan el mismo día de la semana y finalizan el pago del préstamo al mismo tiempo, asegurando así que el grupo avanza junto y todas disfrutan de los mismos derechos y obligaciones.

Es a partir del cuarto o quinto préstamo, que el grupo prescinde del capital de la Asociación, haciéndose préstamos de sus propios fondos adquiridos mediante el 1,5% de los intereses cancelados, los ahorros programados y los ahorros voluntarios de cada una de las integrantes, logrando a partir de entonces adquirir el 100% de los intereses cancelados para fondos del grupo.

Con la implantación de esta iniciativa, se logra prescindir de los usureros. Ahora las mujeres son sus propios prestamistas y ven cómo aumentan sus ahorros.

Las metas de cada grupo son definidas por ellas mismas, las cuales, en ocasiones puntuales, invierten parte de los fondos en actividades concretas que les generan más beneficios económicos.

El hecho de formar parte de un Banco Solidario hace que las mujeres tengan un espacio donde expresarse, sean escuchadas por las compañeras e incluso den y reciban consejos. Las reuniones mensuales de cada grupo, además de estudiar el estado de cuentas y otros temas de interés del Banco Solidario, ayudan a subir la autoestima de cada mujer y les da fuerzas para mejorar día a día su situación.

Durante todo este proceso de formación y consolidación, el personal de CINDE insiste en el concepto del ahorro. Desde el primer momento, se explica a las mujeres la importancia de tener un ahorro seguro para cualquier emergencia y evitar así, recurrir a los usureros. La práctica de este ejercicio se inicia desde el primer día, en el que depositan en una hucha 0,12 $ diarios como práctica del ahorro.

La formación en Cooperativismo se imparte con la finalidad última de juntar los tres Bancos Solidarios y constituirse como Cooperativa legal.